Naturaleza

El collado de Lizarieta separa las aguas que van al Bidasoa y a La Nivelle. El clima es templado y muy húmedo. Bosques de robles y hayas, castaños y bosque ripario, pastizales, arroyos y turberas marcan un paisaje en el que abundan especies de animales salvajes y domésticos.

MEDIO AMBIENTE

El significado más extendido de Etxalar es “pastizal de la casa” (en euskara “etxa, o “etxe/casa y “lar” o “larre”/pastizal). Durante siglos ha sido un pueblo de pastos, pero con el paso del tiempo la actividad ganadera se ha debilitado y las praderas han perdido protagonismo para dar paso a grandes extensiones de bosques.

UN PAISAJE VARIADO Y VISTOSO

La riqueza y belleza del territorio es fruto de la variedad de sus paisajes. A los verdes prados salpicados de caseríos, les suceden plantaciones de coníferas y enormes bosques que se extienden hasta el Parque Natural de Bertiz.

Mires por donde mires estás rodeado de un entorno natural idílico. Aunque los montes de Etxalar no son muy altos, ofrecen vistas espectaculares. La montaña más alta del pueblo es Azkua (768 m), situada al sur del territorio. Al este, se encuentra Arxuria o Peña Plata (759 m), donde se sitúa la mayor turbera de Navarra, y el monte Centinela, conocido por sus megalitos. Hacia el oeste se puede ver Aiako Harriak y al norte, el pico Labeaga o Ibanteli (698 m) y, cerca del mar, el monte Larrun (905 m).

Desde el punto de vista geológico, en la zona hay afloramientos de pizarras (Carbonífero) y esquistos (Devónico), materiales típicos del Macizo Paleozoico (230-600 millones de años).

EL CLIMA

El collado de Lizaieta separa las aguas que van al Bidasoa (Navarra-Gipuzkoa) y a La Nivelle (Labort, Nueva Aquitania). Debido a su proximidad del Atlántico, el clima es muy húmedo y templado. Dominan los vientos del oeste, aunque en otoño e invierno también sopla el viento sur (haizegoa), violento y cálido, conocido popularmente como “haizeroa” (viento de locos) porque dicen que aumenta la criminalidad y los antiguos códigos penales lo consideraban un eximente.

LOS BOSQUES Y SUS PARTICULARIDADES

Los bosques autóctonos son fundamentalmente el robledal (hasta los 500 m de altitud) y el hayedo (de 500 m en adelante), seguidos del castañar y bosque ripario.

Su superficie ha ido sufriendo alteraciones a lo largo de los siglos en función de las necesidades humanas. En esta zona los robles y hayas más viejos se trasmochaban (motzak o kapetatuak), es decir, se cortaban las ramas del árbol a unos 3 metros, cada 12-15 años, para extraer madera para hacer carbón de leña, obtener piezas navales y permitir el pastoreo. Los castañares, a su vez, eran cultivados como frutales.

Hoy en día, los fresnos son muy apreciados por los habitantes de los caseríos, que los trasmochan para aprovechar su madera de alta calidad y sus hojas, excelente alimento para el ganado.

ESPECIES ANIMALES DE INTERÉS

Los bosques autóctonos, los pastizales y los ríos y arroyos son ricos en especies animales. Los frondosos bosques de helechos, musgos y líquenes son refugio para garduñas, martas, turones europeos, zorros, jabalíes, pájaros carpinteros o murciélagos. Mención especial merecen el Desmán de los Pirineos, una especie amenazada que vive en los cristalinos arroyos de la zona; o la nutria, que habita en el río Tximista. La madera muerta es el hábitat preferido de los insectos saproxílicos (que consumen la madera muerta) y escarabajos amenazados como Osmoderma eremita, Lucanus cervus, Rosalia alpina y Cerambyx cerdo.

En los pastizales de montaña, muchos de ellos hábitats de interés según la Directiva Hábitats europea, se alimentan vacas y pottokas (raza autóctona equina) entre brezos, arbustos y herbáceas; y las ovejas (la raza autóctona latxa en Navarra, manex en Labort) colorean las praderas verdes cercanas a los núcleos habitads.

Entre las rapaces más habituales se encuentran alimoches, buitres, halcones, milanos o cuervos, entre otros.

LAS TURBERAS

¿Sabías que uno de los mayores tesoros del territorio es la turbera de Arxuri, la más grande en superficie de Navarra? Las turberas son zonas con suelos permanentemente encharcados, bajas temperaturas y aguas ácidas y pobres en nutrientes que hacen que la materia orgánica que llega al suelo no se descomponga. Todo este material conservado aporta información sobre la vegetación, clima y el paisaje de la zona desde hace unos 5.000 años. Estas particulares condiciones son aptas para especies de interés como mariposas (Argynnis adipe), libélulas (Aeshna cynea) y la “Atrapamoscas” (Drosera intermedia), una planta carnívora que se alimenta de los insectos que quedan pegados en sus hojas. También destacan musgos de turbera (Sphagnum papillosum) con brezos (Erica tetralix) o la hierba algodonera (Eriophorum angustifolium).

BAZKALEKUAK

Los medios abiertos son pastizales, antiguos bosques roturados desde el Neolítico para ampliar las zonas de pasto para el ganado. Aquí se pueden encontrar distintos tipos de pastizal, desde verdes praderas de siega (próximas a núcleos habitados) hasta brezales, argomales y praderas de montaña. También es frecuente el helechal, que tradicionalmente se cultivaba como cama del ganado y se conservaba apilado en unos montones cónicos (metak).

En los últimos años, el descenso de los usos ganaderos y agrícolas ha provocado el avance de los bosques en detrimento de los pastos.