Introducción

Patrimonio arquitectónico

– Molinos

MOLINOS DE ETXALAR

En Etxalar hay mucho patrimonio arquitectónico relacionado con el agua. Los más importantes, los cuales se encuentran dispersas por el pueblo, son los molinos de agua. Estas construcciones son de diferentes época, las más antiguas son del S. XVIII y la más nueva de mediados del S.XX. La importancia de cada uno de ellos en la historia de Etxalar, ha sido muy diferente a lo largo de los años.

Las más antiguas tenían un papel importante en la vida del pueblo ya que los propios vecinos eran los beneficiarios principales. Las había otras, importantes también, pero en menor medida. Esto era debido a que eran de particulares o por su especial ubicación.

– Historia de los molinos – 

Abolición del decreto

Cuando el decreto de 1730, el cual había sido instaurado con mala inteligencia y para el bien de unos pocos, fue abolido, la gente tenía la libertad absoluta para construir cualquier tipo de horno o fábrica sin tener que pedir ningún tipo de permiso, pero con la condición de no molestar a nadie.

Este decreto abolido, proporcionaba a la gente del señorío derechos exclusivos, privativos y prohibitivos a la hora construir y demás cosas. Este decreto también fue abolido en Valencia, Granada,… A partir de este día, 22 de noviembre de 1894, la gente podía ir al molino que quisiera a moler sus granos.

Subasta de los molinos

El ayuntamiento subastaba las dos medias partes de los molinos que le pertenecían. Lo que se subastaba era la producción anual del molino de trigo y maíz. Aunque se subastaba todos los años, había años que la adjudicación costaba en llegar. En algunos casos se tuvo que rebajar la renta para que alguien se decidiera a arrendarlo.

Los molinos, para arrendarlos, tenían sus propias condiciones. Estas iban variando según pasaban los años.

A continuación las condiciones para arrendar los molinos en el año 1855:

  1. Renta anual de 510 pesos. La limpieza del canal y los gastos de mantenimiento a cargo del ayuntamiento.
  2. Entrega del molino bajo inventario y la entrega de esta al cumplirse el año.
  3. El ayuntamiento paga la construcción y el arreglo de las piedras, las cadenas, las barras de la aldaba y demás materiales del molino.
  4. A cargo del arrendatario el afilar los cinceles, el mantener limpias las entradas de los canales de los dos molinos. Pagar al ayuntamiento y este la mitad del sueldo al molinero. (El arrendatario no podía despedir al molinero sin antes contratar otro).
  5. Los arrendatarios debían cobrar una cuota de un almud por cada sesión de moler.
  1. Los arrendatarios deben mantener en buen estado los dos molinos, cuidando tanto las cosas del molino como los de alrededor; la presa, el canal, herramientas, etc. (Si algo se estropeara pasaría el perito a hacer una tasación de los daños).
  2. El ayuntamiento tiene la posibilidad de hacer un reconocimiento de los molinos cuando le parezca.
  3. La gente que vaya al molino deberá levar el trigo limpio y en buen estado para poder hacer pan blanco. Si el trigo estuviera en mal estado, la limpieza de las piedras la debería hacer el molinero pasando los gastos del trabajo a los habitantes del pueblo.
  4. Al entregar el molino se aceptara una sexta parte de 12 pesos, pasando a manos de este la nueva subasta (posibilidad de dar sexta).
  5. Al arrendador se le exigirá que sea fiador con los quehaceres de la mancomunidad.
  6. Por cada mejora se entenderá como un peso.

Venta de los molinos

El 21 de diciembre de 1847 un grupo de 20 personas realizaron una solicitud al ayuntamiento para que se les vendieran las partes de los dos molinos (del de arriba y del de abajo), por los que ofrecieron un total de 6750 pesos fuertes. Quince días más tarde, debido a un decreto de Salamanca y a la renuncia de algunas personas, las dos partes pertenecientes al ayuntamiento no se compraron.

El 1 de noviembre de 1857 Fdo. Iribarren realizó una solicitud para que le fueran vendidas las partes pertenecientes al ayuntamiento. En esta solicitud también hacía mención de su interés sobre las partes pertenecientes a Gaztelu. El ayuntamiento se negó a vender sus medias partes, y en lo referente a las partes de Gaztelu le dijeron que lo hablara directamente con él.

El año 1866 finalmente el ayuntamiento se deshizo de sus partes de los molinos, vendiendo la mitad del molino de arriba a un grupo de socios y la mitad del molino del medio a otro grupo de socios. Desde entonces el ayuntamiento no tenía nada que ver en asuntos de molinos.