El caserío

ETXALAR

– El caserío

El caserío: Vida y evolución

Paulatinamente y con el paso de los años, mucha gente viendo las malas condiciones de trabajo que existían antiguamente en el caserío, se vieron en la necesidad de comenzar en otro trabajo en el mismo pueblo o emplearse en las zonas industriales que se instauraron en Lesaka principalmente y en Bera.

Aunque hoy en día no son muchos los que mantienen la vida de “caserío” en Etxalar, los hay quienes se aferran a ese tipo de vida, la cual a pesar de ser muy dura y sacrificada, tiene aspectos que para muchos algunos resulta insustituible como es el contacto permanente y continuo con la naturaleza y los animales, principalmente el ganado.

A continuación una breve exposición de lo que conlleva un año la vida en el caserío:



La vida en el caserío

En los meses de invierno el ganado suele estar metido en las cuadras de los caseríos o en las bordas de los montes para protegerse de las inclemencias meteorológicas. En este periodo al ganado para comer se le da sobretodo la hierba que ha sido secada en verano y pienso. En estos fríos meses nacen los primeros corderos y junto con estos la posibilidad de comer cuajada y queso entre otros manjares.

En primavera con la mejora del tiempo se libera el ganado por los prados y los montes para que paste libremente.

En los meses Junio, Julio, Agosto y Septiembre se siega la hierba, se deja a secar al sol y posteriormente se hacen las “metas” o los fardos (Hoy en día sustituidas por las bolas de silo). Antes en muchos caseríos la hierba seca se guardaba en el desván de casa. Esta hierba luego se utiliza para alimentar las vacas y a las ovejas.

A la hora de hacer la “meta” o almiar de hierba seca, la luna es muy importante. Si la luna está en creciente y si la hierba aun no estando demasiado seca, esta saldrá de buena calidad; por el contrario si la “meta” o almiar se hace en menguante y la hierba no está demasiado seca, a esta se le formará polvo y las vacas o las ovejas no la comerán a gusto.

A principio del verano durante un día, los “baserritarras” bajan de sus caseríos a vender la lana de las ovejas recién esquiladas.

Al igual que se hace con la hierba, en septiembre se siega el helecho, se seca y se hacen las “metas” o almiares. Este helecho luego se utiliza para el estiércol del ganado. Durante todo el año, el estiércol se va sacando de la cuadra y se va amontonando para luego durante los meses de invierno esparcir este abono por los prados.


Evolución de los caseríos y el entorno

Con el abandono del trabajo del caserío, los alrededores de los mismos han cambiado en muchos barrios de Etxalar.

En algunos caseríos se han construido pequeños talleres o granjas, en otros casos han plantado árboles, pinos o frutales y en otros muchos casos los caseríos se han convertido en casas rurales. Etxalar es el pueblo de Navarra con más casas rurales.